Incense
 
 

Bien al próximo

¿Os acordáis de aquellos momentos en los que algo iba totalmente mal, pero que, digamos, vuestra moralidad, voz interior, instinto de supervivencia, amor, llamémosle como queramos, hacía que todo saliera bien o mejorara las cosas?


Ya sea algún problema familiar, una crisis existencial, el perder un trabajo, el tener que dejar tu vida atrás para comenzar una nueva en un nuevo país. Seguro que en esos momentos has sacado lo mejor de ti mismo/a, has brillado con luz propia, te has comido a tu propio miedo, o mejor dicho, le has convertido en tu amigo para que junto a tu intuición todo vaya acorde a tus necesidades.


En esos momentos en los que todo se nos viene abajo, una luz dentro de nosotros se enciende, ya sea para pasar por ese momento y levantarnos habiéndonos mejorado a nosotros/as mismos/as, o ya sea para ayudar a otra persona cercana a nosotros que lo está pasando mal, que nos ha hecho dejar a un lado nuestra "máscara" o llamémosle "ego" para ayudar desde el corazón.


A lo que me vengo a referir con este post, es que realmente no hace falta esperar a situaciones como esas para ayudar a los demás, o mejorarnos diariamente. Este sentimiento lo llevamos dentro, de fábrica, porque interiormente, siempre hemos querido hacer un mundo mejor, aunque no sepamos como hacerlo para nuestro propio bienestar, pero sí para aquellas personas que nos importan. Que como seres humanos que somos lo tenemos integrado. La amabilidad, la bondad, la compasión, el querer hacer el bien, y no es realmente por la necesidad de encajar en una sociedad, sino por mejorar esa sociedad, porque siempre hemos creído que haciendo pequeñas cosas diarias, el mundo mejorará para todos/as aquellos/as que vendrán después.


Ya de por sí es difícil vivir como un ser humano en esta Tierra, como para olvidar esa plenitud y ese sentimiento de amor que se adquiere cuando hacemos el bien al próximo. Ya sea escribir una carta para hacerle ver aquello que ha perdido de vista, decir un cumplido sincero, desde el corazón, dar un abrazo, sonreir a alguien, pero algo sincero, y simplemente ser educado/a. Podemos pensar que son pequeñeces sin sentido, que lo vamos haciendo tanto a lo largo de nuestra vida, que va perdiendo el sentido, pero eso es erróneo. Las montañas están llenas de pequeños granos, y algunas de ellas, en toda su esencia, qué enormes son. Tus buenas acciones son iguales, crees que no se sienten, pero créeme, con el paso del tiempo, una tras otra, has hecho un gran cambio.


Sigamos ayudándonos los unos a los otros, y que el ego se convierta en aquella fuerza que necesitamos para salir adelante cuando la oscuridad nos invade o cuando caemos desde la montaña más alta y todo pierde el sentido. Seamos más amables, pero primero que todo, con nosotros mismos, para conocer los beneficios y saber qué tanto bien podemos crear a nuestro alrededor.




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