Incense
 
 

Cielo estrellado de almas

Y miro al Universo, desde mi ventana, y me percato de que ahora está más colmado de lo usual. Un tráfico abrumador. Muchas estrellas recién llegadas corren pidiendo tener la mejor butaca con prodigiosas vistas hacia la Tierra para mirarnos desde arriba y brillar al son de la esperanza para que podamos cumplir juntos el deseo más querido por toda la humanidad: despertar y ver que nunca hemos estado separados y que no hay mayor obra de amor hacia unos y otros que viéndonos como una extensión de la persona que estamos cuidando o ayudando durante todos estos días, porque al fin y al cabo, todos estamos unidos y venimos desde el mismo punto de energía cuando se originó este Universo. La separación es una ilusión falsa, nunca lo hemos estado, sólo que los aspectos negativos de esa sociedad donde vivíamos nos han impuesto ese modo fatídico de ver la vida.


Muchas más estrellas álmicas han empezado a brillar más fuerte, haciendo un salto para cambiar su forma de existencia. Con un brillo intenso, que desde ahí arriba, todas unidas, nos recuerdan que aunque muchas se hayan ido no hay que perder la visión de que lograremos algo mejor de lo existente. Y créeme, con un corazón puro que desecha lo que nos impide ser más humanos, se puede conseguir.


Que algún día muchos corazones volverán a ser unidos físicamente por un abrazo con expresión a "te he echado de menos", "me has hecho mucha falta", "me he acordado muchísimo de ti, o" que bien me sabe tenerte cerca y poder darte un abrazo". Sin olvidar que los corazones en estos momentos, y desde siempre, han estado latiendo juntos al unísono porque llevan dentro la mejor canción jamás cantada en balcones con partituras y letras que saben a alegria, amor, compasión, sencillez y humanidad.


Aunque, cuando llegue ese momento, muchos no podrán abrazar a aquellos que partieron en esta historia de fantasía impuesta porque desde que empezó no ha parecido nada real. Si bien no hay ni una hada madrina que nos prometa nada ni nos conceda el deseo de acabar con esto en un abrir y cerrar de ojos, lo cierto es que tenemos que ser nosotros quienes, como pequeños ratoncillos, nos tenemos que unir para que este mundo vuelva algún día a brillar con la luz que escaseaba antes de que todo esto comenzara.


Porque ahora el ciello brilla más intensamente con las almas de los que se fueron, entonces algún día, muy cercano, la Tierra junto a las almas que han permanecido ancladas a ella y al pie del cañon, porque éstas almas, con todo lo que ahora están aprendiendo mirando de nuevo a su interior y al auténtico reflejo de su espejo en la mirada del otro, harán de este mundo un mundo más mágico, dónde la solidaridad sea la palabra que más pega con la ropa de cada uno, o una, vista como vista, y será el complemento más sincero y benévolo para todas las almas en todas las temporadas. Porque la solidaridad y la amabilidad son prendas que nunca pasarán de moda.


Que este virus nos enseña el valor de todo y el poder de nada. La lucha sin destino y el destino sin lucha. Y si bien nos invita a despertar a esta realidad que creemos poder mejorar, más que nada nos mueve a conocernos a nosotros mismos y conocer verdaderamente a aquellas personas con las que podemos, queremos, haremos y hemos hecho, compartir una vida. La vida cuando sabes todas las respuestas, te cambia las preguntas. Es una especie de enigma sin ningún misterio, pero la pregunta que tienes que hacerte ahora es, ¿cómo quiero ser cuando todo esto acabe? ¿Cómo quiero que la nueva humanidad que está surgiendo, conectada a su corazón y al poder de la unión, me vea? ¿Qué es lo que puedo aportar al mundo para seguir haciéndolo un lugar mejor para todos?


Porque saldremos de ésto todos más unidos, pero unidos dando verdadero sentido a la palabra unión. No sólo cuerpos unidos en un abrazo, también corazones y buenos deseos por y para todos. Habrá distancias físicas, sí, pero no en nuestro corazón, ese velo intermediario llamado ego desaparecerá por completo, porque algún día miraremos hacia atrás, y, haciendo un señuelo de amor hacia las estrellas que se fueron antes a brillar, invadiremos las calles con las palabras humano, valor y compasión imprentas con tinta de esa cura a este virus llamado amor al prójimo. Y lo haremos por nosotros, y lo haremos por ellos.



(Y así es cómo pido por todas las almas que se ven obligadas a iniciar su vuelo hacia el cielo estrellado, para que encuentren luz, amor y bienestar tan pronto como han dejado de respirar pisando la Tierra que los han visto nacer, crecer, vivir, partir. Descansad en paz)



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